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Orgullosos como bestias - Daniel 4


Introducción

En el sermón de hoy revisaremos uno de los relatos en que la naturaleza humana resalta en todo su esplendor, pero no de una buena manera, sino que gracias a una actitud del corazón tan antigua como la vida misma, la soberbia y el orgullo.
Hoy lo podemos ver diariamente, en los gobernantes, presidentes y personas con autoridad dada, en los que no hay humildad en sus palabras ni en sus acciones, donde juzgan con vara de hierro a su antojo y no aceptan críticas ni comentarios.
Lo vemos en mi generación, los millennials, una de las generaciones que creció con más comodidades que ninguna otra antes de ella, que nació con acceso a internet, agua caliente, comida en la mesa, oportunidades de estudiar y desarrollarse, pero que lamentablemente mira desde un altar de superioridad al pasado, rechazando y criticando el esfuerzo de abuelos y padres en llevarlos un escalón más arriba desde donde partieron ellos.

Esta generación cree saberlo todo, dicen tener un sentido más alto de moral y ética, y creen poder solucionar de forma inmediata todos los problemas de nuestra sociedad actual, si su arrogancia fuese dinero la pobreza sería cosa del pasado.
Pero esto, no es solamente algo externo, que está fuera de las iglesias, también lo vemos dentro del lugares que dicen servir a Dios, algunas frases célebres:
  • Cash Luna: Dios me ha dado una revelación mucho mejor que la Biblia.
  • Dante Gebel: Dios te llamó a ser el más grande de la tierra.
  • Marcos Witt: Yo recibo los Grammys porque eso es hacer brillar la luz de Cristo.
  • Cesar Castellanos: Si tu quieres ser pobre esta bien, pero Dios a mí me llamó a ser rico.
  • Etc.
Cómo ven la soberbia está sobre estos “apóstoles” que son muy seguidos internacionalmente, tienen iglesias de miles de miembros, es una cosa impresionante.

Cuando la soberbia nubla la mente es como si no se pensara de manera racional, sino que casi más bien como bestias, sin comprensión de las cosas espirituales, y así le ocurrió a Nabucodonosor y esto es algo que Dios nos quiere enseñar el día de hoy.

Desarrollo

Este es uno de los últimos capítulos en los que se menciona al rey Nabucodonosor [Daniel 4], y la manera en que nos llega es muy importante, ya que el mismo es quien da testimonio de lo que Dios hizo con él.

1 Paz y prosperidad para todos

Lo más probable es que este era el saludo común de los reyes a sus colonias y pueblos de la época, pero debe haber llamado la atención de más de uno, ya que este rey había conquistado, destruido, capturado y aniquilado tantos reinos, subyugados con la fuerza.
¿De qué paz podría estar hablando? Pero en base al contexto de todo lo que hemos leído, Nabucodonosor en verdad buscaba la paz a todos los que leyeran su carta.

2 Me es grato darles a conocer las señales y maravillas que el Dios Altísimo ha realizado en mi favor.

Recordemos que Dios ya se había revelado a Nabucodonosor en varias ocasiones. Una de ellas fue el sueño que solamente Daniel pudo declarar e interpretar con la ayuda de Dios, cosa que ninguno de sus adivinadores ni sabios pudieron hacer.
Así mismo, en otra ocasión cuando Daniel y sus amigos fueron librados del horno de fuego al no querer adorar la escultura de oro. Todas estas señales y maravillas ahora Nabucodonosor las hacía suyas.

3 Su soberanía permanece de generación en generación

Recordemos la ocasión en que Daniel le declara el primer sueño, y que su reino (la cabeza de oro) sería reemplazado por otros reinos de otros materiales. Esto al parecer no le había parecido bien, por lo que manda a construir una estatua enorme de oro de el mismo, para que sea adorada. Pero ahora lo vemos, alabando a un Dios que es soberano de generación en generación.

4-9 Yo Nabucodonosor estaba en mi palacio feliz y lleno de prosperidad…

Acá podemos ver al rey tranquilo y disfrutando un tiempo próspero cuando tiene un sueño que le infunde temor. El rey llama primeramente a los sabios, hechiceros, astrólogos y adivinos de Babilonia, dándoles una segunda oportunidad para revelar el sueño, pero esta vez sí les contó lo que había soñado. Aún así, no hubo ninguno que fuera capaz de interpretar lo que el rey había soñado. Finalmente se presenta Daniel, quien tiene el nombre de su dios Beltsasar.
Notemos cómo Nabucodonosor a pesar de haber experimentado de primera mano el poder de Dios en las visiones anteriores, sigue confiando en sus hechiceros y adivinos, y llamando a Daniel por el nombre de su dios pagano, es como si no hubiera aprendido nada de las experiencias anteriores.
¿No somos así todos en algunas ocasiones?. Pasamos por situaciones fuertes, vemos la mano de Dios, exaltamos su nombre, pero pasado un tiempo nos olvidamos y volvemos a dudar de su voluntad, ¿o ponemos otras creencias por sobre la fe?
Y esto me lleva a la pregunta: ¿Estás madurando en la fe con cada paso que das?

10-18 Y esta es la tremenda visión…

Nabucodonosor relata que había un árbol de gran altura, plantado en medio de la tierra, el cual había crecido y hecho muy fuerte, tanto así que podía verse desde cualquier punto de la tierra. Tenía hermoso follaje y en él habitaban animales en sus ramas y debajo de él. El árbol alimentaba a todos los animales.

Luego de esto, vio un mensajero santo que descendía y a viva voz gritaba: “¡Derriba el árbol y córtale las ramas; arráncale las hojas y esparce los frutos! ¡Haz que las bestias huyan de su sombra, y que las aves abandonen sus nidos! 15 Pero deja enterrados el tocón y las raíces; sujétalos con hierro y bronce entre la hierba del campo. Deja que se empape con el rocío del cielo, y que habite con los animales y entre las plantas de la tierra. 16 Deja que su mente humana se trastorne y se vuelva como la de un animal, hasta que hayan transcurrido siete años.[a] 17 Los santos mensajeros han anunciado la decisión, es decir, el veredicto, para que todos los vivientes reconozcan que el Dios Altísimo es el Soberano de todos los reinos humanos, y que se los entrega a quien él quiere, y hasta pone sobre ellos al más humilde de los hombres”.

19 Daniel se quedó desconcertado por algún tiempo…

La escritura nos relata como Daniel estaba atónito y no reaccionaba, ya que sabía perfectamente que no era algo bueno, a lo que el rey le pide que no se alarme y le revele la interpretación del sueño. Podemos ver que Daniel tiene aprecio al rey, ya que le dice que ojalá el sueño y su interpretación hubiera sido para sus enemigos.
Cuando tienes la oportunidad de hablar de Dios, ¿lo haces fielmente como Daniel?, ¿o buscas la forma de adornar el mensaje?. Muchas veces tendremos que llamar al arrepentimiento y hacer ver el camino, pero para ello debemos estar preparados y dispuestos a hacerlo con amor. Y no como algunos conocemos, que golpean con el martillo de la verdad sin una gota de amor.

20-28 Interpretación del sueño

Daniel interpreta el sueño:
  • El gran árbol que crecía y se podía ver desde cualquier lugar es el rey Nabucodonosor
  • Cuando el mensajero pide que derriben el árbol y que sus raíces queden enterradas y sujetas con hierro y bronce, y que se empape del rocío del cielo y habite con los animales, significa:
    • El rey será apartado de la gente y habitará con los animales salvajes, comerá pasto y se empapará con el rocío del cielo.
    • Siete años pasarán hasta que reconozca que el Altísimo es el Soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere
    • La orden de dejar el tocón y las raíces del árbol quiere decir que recibirá nuevamente el reino, cuando haya reconocido que el verdadero reino es el del cielo
Luego de explicar el sueño, Daniel llama al arrepentimiento al rey y que actúe con justicia, renuncie a su maldad y sea bondadoso con los oprimidos.
Este árbol que crece hasta el cielo nos recuerda la torre de babel, de aquellos pueblos que querían hacerse un nombre y morar en las alturas como los dioses. Claramente era una advertencia contra el orgullo y soberbia de Nabucodonosor. A pesar de haber visto y palpado las señales de Dios previamente, se seguía exaltando a sí mismo y renegando del poder de Dios.

29-32 Doce meses después …

El capítulo continúa, y nos relata que al parecer el rey no tomó muy en serio la interpretación ya que habían pasado 12 meses desde ese día, en el que se encontraba en la terraza del palacio vanagloriándose de la gran Babilonia que había construido, con su gran poder para su propia honra.
Aquí podemos ver que al igual que el árbol, su corazón estaba creciendo y su soberbia estaba llegando al cielo.
Aún no terminaba de hablar cuando una voz del cielo le declara que se cumpliría lo descrito por Daniel hasta que reconozca que el Altísimo es el soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere.

33 Al instante se cumplió lo anunciado…

Al instante se cumplió lo anunciado y fue separado de la gente y comió pasto como el ganado. Su cuerpo se empapó con el rocío del cielo, le creció el pelo como plumas y las uñas como de águila.

34 Pasado ese tiempo yo, Nabucodonosor, elevé los ojos al cielo, y recobré el juicio. Entonces alabé al Altísimo; honré y glorifiqué al que vive para siempre

Podemos ver que Dios sabe humillar al altivo y quitar la gloria del hombre orgulloso. ¿Orgulloso de qué?. Podríamos decir que Nabucodonosor en ese momento era el ser humano más poderoso del planeta, pero con todo eso, Dios lo humilló, lo hizo descender al nivel de las bestias, lo hizo comer maleza con las vacas y andar en cuatro patas como el ganado.

¿Dónde está el orgullo ahora? Pero pasado el tiempo definido por Dios, dice “recobré el juicio y entonces alabe al altísimo, honré y glorifique al que vive para siempre”. Solo cuando piensa correctamente de manera racional logra alabar al altísimo, porque mientras era un animal no podía hacer esto, pero antes de ser un animal recordemos que fue un rey, el más grande de todos, con todo el poder y toda la gloria, pero que no reconocía a Dios como el altísimo, no lo honraba ni lo glorificaba, era casi como si fuese un animal, no razonaba a pesar de todas las señales dadas por Dios por medio de Daniel. 

A pesar de toda su gloria, de todo el poder de su reinado, de las grandes obras de construcción bajo su mano, debajo de todo el oro y las túnicas adornadas en perlas, era como una bestia, ¿por qué? Porque solo vivía para él, para aumentar su gloria y el reconocimiento de todos los pueblos.

¿Acaso no queríamos eso cuando estábamos sin Cristo, cuando éramos como bestias del campo, sin razonar en las cosas espirituales, sin alzar la vista al cielo y reconocer al altísimo?

Quizás ahora más de alguno aún anhela tal reconocimiento. ¿Con qué fin?

Muchas personas buscan la aceptación de los demás, que sepan que eres trabajador, que eres dedicado a tu familia, que eres exitoso, etc. cosas que en cierta medida están bien, pero cuando la opinión de las personas se vuelve más importante que la opinión de Dios, es que estamos actuando igual que el rey, mostrándonos con nuestras mejores túnicas, collares de oro, lo visible y hermoso, pero por dentro pensando solo en nuestra vanagloria como animales.

¿Te has preguntado alguna vez qué pensará Dios de ti? ¿Es su opinión relevante en tu vida, te dirige a tal punto en el que quieras alabarlo, honrarlo y glorificarlo con todo?
Recuerda, la opinión de los hombres sobre Nabucodonosor era de que él era el más poderoso rey de la época, posiblemente uno de los más inteligentes, y posiblemente el soberano con el reino más extenso que jamás haya existido. ¿Pero para Dios? Era como un animal y terminó siendo uno. ¿Entonces a quién quieres impresionar?

35 Su dominio es eterno …

Ahora vemos a un rey completamente lúcido reconociendo el dominio eterno de Dios. Declara que ningún pueblo de la tierra debe ser tomado en cuenta, ya que él hace lo que quiere con su poder y con ellos, no hay quien se oponga ni le pida cuentas por sus actos.

36 Recobré el juicio, y al momento me fueron

Recobré el juicio, y al momento me fueron devueltos la honra, el esplendor y la gloria de mi reino. Mis consejeros y cortesanos vinieron a buscarme, y me fue devuelto el trono. ¡Llegué a ser más poderoso que antes! 37 Por eso yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey del cielo, porque siempre procede con rectitud y justicia, y es capaz de humillar a los soberbios.

Conclusión

¿Qué podemos aprender de Nabucodonosor?
Un simple y pequeño hombre al que se le dio todo el poder y potestad de reinar en su época se vanagloriaba hasta lo sumo, sin siquiera reconocer y razonar de que todo lo que había conseguido había sido gracias a Dios.

Por otro lado y muy por el contrario, tenemos a Jesús, que vivió entre nosotros como un hombre siendo hijo de Dios, en quien todas las cosas fueron hechas, que tiene el poder de dios en sus manos, pero que nunca se vanaglorio a sí mismo, fue humillado, golpeado, atado y colgado en una cruz, y en ningún momento cayó en el orgullo o soberbia, muy por el contrario, vemos completa sujeción a la voluntad de Dios y a su ministerio.

Él es nuestro ejemplo, él es quien nos enseña a vivir dando gloria a Dios.
Hermanos, si hemos sido bendecidos, demos honra a Dios en todo lo que hagamos, con nuestro tiempo, talentos y trabajo en edificar su iglesia, no seamos como los animales, que ven las señales de Dios y no las entienden ni las quieren entender, al contrario, recobremos el juicio, alcemos la vista al cielo, y reconozcamos al Dios altísimo que nos ha dado vida eterna, en Cristo Jesús.

Sermón predicado el 28 de Agosto 2022,
Iglesia Anglicana San Marcos, Valdivia Chile.
Gustavo Delgado

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