"Tengo un problema con X" —una frase que solemos escuchar o incluso decirnos a nosotros mismos para acallar la conciencia. X puede ser dinero, lascivia, alcohol, poder... cualquier área donde somos débiles y caemos con frecuencia. Cuando pronunciamos esta frase, generalmente lo hacemos porque hemos llegado a un límite. Vemos un abismo y sabemos que si damos un paso más, podríamos terminar destruidos. Es entonces cuando decimos: "Tengo un problema con esto." La reacción común es intentar evitar esas situaciones, hacer un plan, y abordar el problema de manera puntual. Como si se tratara de una caja separada del resto de nuestra vida. Los hombres tendemos a resolver desde lo práctico, y muchas veces también enfrentamos el pecado así: de forma aislada. Pero tarde o temprano volvemos a caer… y entonces vuelve esa voz interna: "Sigo teniendo un problema con esto." Amigo mío, no tienes un problema con eso. Tienes un problema c...