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Muerte y Amor - Ezequiel 37

Introducción

El sermón de hoy tiene por título, Muerte y Amor. Y por qué ese nombre?
Como sabrán el texto de hoy se sitúa en el capítulo 37 de Ezequiel, donde se nos narra la visión que Dios le dio al profeta, de un valle de huesos secos, sin vida, y de cómo Dios logra transformar esto de manera sobrenatural para bendecir a su pueblo Israel, el cual estaba sumido en la desesperanza y dolor, donde el exilio carcomía sus huesos y los dejaba sin esperanza.

En base a esto, me gustaría hacer una breve introducción.
Actualmente existe un éxodo de Ucranianos producto de la guerra, gente que ha sido exiliada de sus casas, de sus familias, su vida entera ha sido trastornada por la guerra. Y aunque vemos esto todos los días en la televisión, poco a poco nuestra sensibilidad y empatía van decreciendo, pero recordemos que un exilio de este tipo, siempre es algo desgarrador.

Pero hoy les quiero contar una breve historia que comenzó en 1986, cuando un joven matrimonio que solo tenía meses de estar casados, vivió uno de los peores momentos de la historia actual.

Ludmila y Vasia eran jóvenes, él era bombero. Ludmila recuerda que estaban acostados por la noche cuando sienten la explosión, y Vasia tuvo que ir rápido a apoyar con otros bomberos el desastre, sin saber a que se enfrentarían.
Pasaron horas sin saber de Vasia, su esposo, Ludmila embarazada con un par de meses corre hacia la fuente de la explosión, la central nuclear de Chernóbil, cuando llega, un cordón militar le bloquea el paso. Le comentan: “Todos los bomberos fueron llevados a Moscú, los afectó el gas”

Y aquí comienza el relato de Ludmila, y cómo embarazada hace lo imposible por escabullirse y acompañar a su esposo agonizante. Los doctores le decían: “Ludmila, él ya no es tu esposo, es una central nuclear caminante, piense en su hijo por Dios…”
Pero Ludmila no abandonaría a su esposo, lo amaba con locura, era su único lugar feliz, seguro y en donde se sentía completa, no podía dejarlo ni abandonarlo, su amor era más grande.
Pero la radiación recibida por Vasia fue de 1400 roentgens, casi 4 veces lo necesario para matar a cualquier persona. Su destino estaba escrito, era solo cosa de tiempo.
A los 14 días muere Vasia, y también el corazón de Ludmila, ahora el ya no estaba, debía luchar por su hijo.

Se las arregló como pudo en los meses restantes, hasta que nació la pequeña Natasha, por fuera una bebe normal, por dentro venía con una Cirrosis hepática y un defecto congénito en su corazón. Solo cuatro horas puedo estar con su hija, antes de verla partir y acompañar a Vasia su padre.
Ludmila no sabe si vivir en los sueños o la realidad, solo en ellos puede estar con Vasia y ver a la pequeña Nastasha, pero todo esto se acaba al despertar.

Es así como Ludmila termina siendo exiliada a un valle de muerte y dolor, separada de su esposo e hija, perdida en la desesperanza de un día a día sin sentido…

“Yo los quería a ambos. ¿Pueden estar tan juntos? ¡El amor y la muerte, juntos!.”
Ludmila Ignatenko.

Desarrollo

Ustedes se preguntarán qué tiene que ver esto, con los versículos de huesos secos y milagros fantásticos.
Recordemos que el pueblo de Israel estaba en el exilio producto de la guerra contra los Babilonios, al igual que Ludmila, han sido separados, destrozados, alejados de su hogar feliz, su hogar seguro que es en Israel y con Dios.
Están sumidos en la desesperanza, perdidos y añorando en sueños lo que un día fue su reino. Es en este contexto, en el que Dios le habla a Ezequiel y le da esta visión.

El capítulo comienza con Ezequiel declarando:

v1 La mano del Señor vino sobre mí, y su Espíritu me llevó y me colocó en medio de un valle que estaba lleno de huesos.”Esto es básicamente una visión vivida, donde Ezequiel no es transportado de lugar, sino más bien le da las sensaciones reales de haber sido llevado a un “valle de huesos secos”.
Esto ya lo había experimentado, como cuando al comienzo de este libro relata cómo Dios se le revela a él en cuatro seres vivientes, con cuatro caras y ruedas etc.

v2 Me hizo pasearme entre ellos, y pude observar que había muchísimos huesos en el valle, huesos que estaban completamente secos.”
En este valle, los huesos estaban completamente secos, esto quería mostrar que no había posibilidad de que tuvieran vida, y Ezequiel tuvo que pasearse entre ellos para ver con detalle esta situación.

v3 Ante esta imagen, Dios le pregunta a Ezequiel ¿podrán revivir estos huesos?
En donde él no indica la imposibilidad inmediata que es obvia, sino más bien responde con Fe: Señor omnipotente, tú lo sabes.
Para nosotros hay cosas imposibles, pero para Dios no, en esto se basa nuestra fe. Esta era una forma de Dios de indicarle a Ezequiel, que requeriría actuar por fe como profeta, aún cuando la realidad fuese completamente adversa.

v4 Acá vemos como Dios le ordena a Ezequiel profetizar sobre los huesos secos, diciéndoles que él les dará aliento de vida y que volverán a vivir.

Un par de cosas:
Entendamos que profetizar es simplemente declarar la palabra de Dios, no tiene relación con ver el futuro como hoy se práctica en algunas iglesias.
La orden dada a Ezequiel hace alusión al aliento de vida, tal como le dio vida a Adán en el Edén [Gén. 2:7].

v6 Dios le explica cómo ocurrirá esto: Les pondré tendones, haré que les salga carne, y los cubriré de piel; les daré aliento de vida, y así revivirán. Entonces sabrán que yo soy el Señor’ ”

Claramente Dios muestra que tiene el control absoluto sobre su creación, y que solamente Él, puede hacer esto, ya que lo indica: “Entonces sabrán que yo soy el Señor”. Es como si dijera: “Por cuanto han revivido a partir de huesos secos, saben que solamente yo el Señor puedo hacer esto.”

v7-8 Tal como se lo había mandado el Señor, Ezequiel habla lo dicho por Dios y se escucha un ruido que sacude la tierra, y los huesos comienzan a unirse entre sí, aparecen tendones entre ellos, carne y se recubrían con piel, pero aún estaban sin vida.

v9 Entonces el Señor le dice: Profetiza, hijo de hombre; conjura al aliento de vida y dile: “Esto ordena el Señor omnipotente: ‘Ven de los cuatro vientos, y dales vida a estos huesos muertos para que revivan’ ”.

v9-10 Ezequiel hace lo que el Señor le ordena, y ve como el aliento de vida entra en ellos, entonces los huesos revivieron y se pusieron de pie, como un ejército numeroso.

v11 Ahora, ¿Qué significa todo esto para Ezequiel en el contexto de estos versículos?
Dios le explica, qué los huesos secos son el pueblo de Israel. Recordemos que ellos se encontraban esparcidos, desterrados y en el exilio, y se quejaban de que sus “huesos se habían secado, que ya no tenían esperanzas y que estaban perdidos”.

No es necesario estar muerto físicamente para parecerlo. En nuestra breve historia, Ludmila es un alma que deambula por este mundo, perdida, destrozada al ser separada de su esposo y su hija, ciertamente exiliada de una vida feliz, a un valle seco de muerte.
¿Qué esperanza tienen aquellos que no conocen a Dios.?
¿A qué te aferras tú cuando ocurren las tragedias?
v12 Ante esto Dios les dice: “Pueblo mío, abriré tus tumbas y te sacaré de ellas, y te haré regresar a la tierra de Israel”.

Es interesante notar cómo Dios ve a su pueblo, aún cuando este mensaje debía ser entregado por Ezequiel a lo que quedaba de ellos (que eran personas que aún vivían), su condición espiritual era tan deplorable, que Dios los comparaba a huesos secos, atrapados en sus tumbas, como los muertos.
Nos muestra además que no tenían el poder de abrir siquiera sus propias tumbas, sino que Dios mismo tendría que hacerlo. Todo esto, para mostrarles que los haría regresar a Israel y de que habría restauración.

v13 Dios continúa diciendo: “Y, cuando haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí, entonces, pueblo mío, sabrás que yo soy el Señor”, les hace ver que solo él puede hacer estas cosas, como recordándoles que solo existe un Dios todopoderoso.

V14 Finaliza diciéndoles que pondrá su aliento de vida y que volverán a vivir. Los establecerá en su propia tierra, y sabrán que fue el Señor quien dijo esto y así mismo lo cumplirá.

Conclusión

Como podemos ver, toda esta visión para Ezequiel era un claro mensaje que debía dar al pueblo de Israel, que estaban repartidos en diferentes lugares, en su mayoría exiliados en Babilonia, de que Dios los restauraría y los levantaría él mismo. Que serían renovados no por algo que ellos pudieran hacer o hubieran hecho, ya que es enfático en decir que están muertos, sino más bien que esto sería hecho solo por el poder de Dios.

¿Ha cambiado Dios?
¿Acaso no son estos versículos un claro reflejo de cómo pasamos todos de muerte a vida?
Desde que nacemos cargamos con nuestros pecados, siendo enemigos de Dios, arrastrando la marca de la muerte espiritual, separados de Él, sin posibilidad de levantar la tapa de nuestras tumbas, con huesos secos, sin vida, sordos y ciegos a sus palabras.

Pero en su misericordia, Dios mismo obra en nosotros mediante la predicación del evangelio, dándonos vida y fe para poder creer en el sacrificio de Cristo como nuestro Señor y Salvador.

Nuestros huesos fueron cubiertos con tendones, carne, piel y hemos recibido el aliento de vida por medio del evangelio y Jesús nos ha sacado de la tumba, para darnos vida eterna.

Si hoy estás en tu propio exilio, pasando por un valle de huesos secos, seas Cristiano o no, solo Cristo puede sacarte de ahí y darle sentido a tu vida.
Solo en Cristo la vida y la muerte tienen sentido.
Solo en Cristo tenemos esperanza de una vida eterna con Dios
Solo en Cristo podemos hacer la voluntad de Dios.
Para finalizar, en palabras de Ludmila: ¿Pueden el amor y la muerte estar tan juntos?

Si, solo en Cristo y por causa nuestra, ya que Él tuvo que morir de forma violenta para quitar el poder del pecado en nosotros, un amor infinito junto a una muerte horrible están unidos de manera inseparable, y este es el misterio de la salvación, ven y descúbrelo.

Sermón predicado el 01 de Mayo del 2022,
Iglesia Anglicana San Marcos, Valdivia Chile.
Gustavo Delgado R.

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